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El papel del nutricionista en el mundo del deporte

05/09/2019

Antes que nada, conviene familiarizarse con los elementos que se abordan en este artículo como actividad física, ejercicio y deporte.

La actividad física se define como cualquier movimiento del sistema músculo-esquelético que resulta en un gasto de energía por encima del gasto energético en reposo, por ejemplo, actividades de la vida diaria como subir escaleras, escribir, barrer, caminar, etcétera.

El ejercicio es una variedad de la actividad física: es planificado, estructurado y repetitivo. Tiene como finalidad mantener o mejorar uno o más componentes de la condición física. El ejercicio busca mejorar la fuerza y resistencia muscular, la capacidad cardiovascular y/o la flexibilidad.

Finalmente, el deporte comprende las actividades que se pueden realizar de forma competitiva o no competitiva; pues se puede practicar como deporte recreativo, competitivo o de alto rendimiento. Se caracteriza por llevar consigo la realización de esfuerzo físico sujeto a una estructura establecida y está organizado dentro de un contexto de reglas formales y explícitas.

La gran diferencia entre actividad física, ejercicio y deporte de alto rendimiento es el factor competitivo, ya que el deporte de élite implica la idea de lucha, la lucha que enfrentan los atletas contra la distancia o el peso, contra un adversario, contra sí mismos o contra reloj. Por lo que la planificación en la alimentación e hidratación del deportista constituyen un pilar fundamental para su rendimiento.

El papel del nutricionista es mejorar el éxito competitivo a través de la alimentación, modificando la composición corporal, dando la energía indispensable para la etapa competitiva, asegurando un adecuado estado de hidratación para evitar o retrasar la presencia de fatiga y promover la recuperación óptima. En este aspecto, hay que tener claro que todos los atletas pueden tener un déficit energético relativo, en otras palabras, consumo calórico menor al gasto. Dicho balance energético negativo va a tener efectos adversos en el rendimiento deportivo, en la velocidad de procesamiento cognitivo y, además, puede verse incrementada la tasa de lesiones.

Diversos estudios avalan que el consumo calórico de las atletas femeninas es muy inferior respecto de sus necesidades reales, sobre todo en deportes donde la estética es un factor fundamental, así como en los deportes de resistencia. Lo anterior puede tener consecuencias sobre la salud ya que provoca alteraciones del ciclo menstrual y baja densidad de masa ósea, tanto en mujeres jóvenes como en adultas.

Estimar cuánta energía requiere un deportista no es una tarea fácil. El nutricionista debe conocer cómo está el atleta para saber qué plan de acción implementar y realizar valoraciones periódicas de la persona. Evaluar al atleta es importantísimo, lo ideal es aplicar el A, B, C, D de la nutrición (antropometría, bioquímicos, clínicos y dietéticos) pero en la práctica no siempre es factible. El nutricionista tiene que elegir entre las herramientas que están a su alcance, cuál es el mejor método a utilizar con base en evidencia científica. En la intervención nutricional, es esencial tener conocimientos básicos sobre biomecánica y fisiología del deporte. También entender el lenguaje de los entrenadores es fundamental porque los planes de alimentación tienen que adaptarse a las cargas de trabajo físico y de esta forma poder controlar un mayor número de variables imperceptibles.

El nutricionista está obligado a ser crítico de la información y de los métodos que selecciona para llevar a cabo la intervención nutricional, porque no es lo mismo leerlo en un libro que aplicarlo en la vida real.

Porque el éxito de un deportista simboliza el amor y entrega de todo lo que, como equipo multidisciplinario, realizamos en conjunto. Cuando disfrutas lo que haces y lo haces con pasión, la felicidad con la que vives día a día es inagotable.

AUTOR: PLN. Itzel Castillo Rosales (CDOM)

CORREO: itzeldghty@gmail.com

TEL COM: 2122 0200 ext. 1273, 1236

FUENTES CONSULTADAS

Boullosa Moreno, B. (2011). Manejo del peso y trastornos de la alimentación en atletas. En C. Peniche Zaavaert y B. Boullosa Moreno, Nutrición aplicada al deporte (1ª ed., pp. 243-264). Ciudad de México, México: McGraw Hill.

Boullosa Moreno, B., Pérez Lizaur, A., y Peniche Zeevaert, C. (2011). Evaluación del Estado de Nutrición en Atletas. En C. Peniche Zeevaert y B. Boullosa Moreno, Nutrición aplicada al deporte (1ª ed., pp. 227-242). Ciudad de México, México: McGraw Hill.

Burke, L. (2007). Nutrición en el Deporte. Un enfoque práctico (4ª ed., pp. 1-40). España: Editorial Médica Panamericana.

León, A. (2011). La mujer atletaEn C. Peniche Zaavaert y B. Boullosa Moreno, Nutrición aplicada al deporte (1ª ed., pp. 265-282). Ciudad de México, México: McGraw Hill.

Ortiz Hernández, L., Ramos Ibáñez, N., Pérez Salgado, D., y Ramírez Aguilar, M. (2013). Fundamentos de nutrición para la consulta nutriológica (1ª ed., pp. 22-53). México: Trillas.

Silva Quiroz, V. (2012). Efecto de la práctica de Tae Kwon Do contra fútbol: asociación en los valores de tensión arterial, glucosa y factores de riesgo cardiovascular en niños de 6 a 12 años (Maestría en Medicina del Deporte). Instituto Politécnico Nacional.

Vega Romero, F. (1994). Actitudes, hábitos y estado nutricional de atletas participantes en los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92 (Tesis Doctoral). Universidad Complutense de Madrid.


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