Comité Olímpico Mexicano

Fin de año: tiempos de buenos deseos

Quién en estas fechas no ha pensado o dicho frases como: “ el año que viene bajo mi tiempo “, “el año que viene voy a entrenar más duro”, “el año que viene mejoro mis resultados”, etc.

Al final del año la mayoría de los deportistas, al mismo tiempo que comienzan a disfrutar de las posadas y las fiestas, comienzan a  pensar en los buenos  deseos que quieren  conseguir o buscar para la próxima temporada.

Estos buenos deseos pueden surgir por los óptimos resultados obtenidos en el año, otros por el contrario, por las frustraciones que sintió en la temporada o de los novatos con las expectativas de sus primeras competencias. Estos no deben tomarse a la ligera porque los buenos deseos son la llave a los recursos deportivos que el atleta posee y debe desarrollar para superarse.

Las características importantes de estos buenos deseos son las siguientes:

*      Que exista el tiempo para pensarlos  y planificarlos  a consciencia.

*      Disfrutar  de esta etapa de búsqueda de nuevos retos.

*      Que tengan un desafío a superar, que sea motivante para dedicar tiempo y esfuerzo.

*      Que no se queden en palabras, en “buenas intenciones” y  sueños olvidados a mitad  o final de la temporada.

*      Que le permitan al atleta disfrutar de su deporte y no se convierta en una fuente de estrés importante.

*      Que no  pongan en riesgo al deportista de lesiones, problemas personales, de pareja, etc.

*      Que le permitan ser un mejor atleta superando sus rendimientos y resultados obtenidos el año que termina.

*      Que se escriban en un papel y chequen cuando uno ya empieza a olvidar que esperaba para la nueva temporada.

Lo negativo de los buenos deseos:

Hasta ahora observamos lo parte positiva de las buenas intenciones. Pero también encontramos características que afectan negativamente al deportista  al plantearse las buenas intenciones como  puede ser:

*      Que sean engañosas y una trampa para el mismo deportista.

*      Que lo limiten físicamente, negativamente, etc. y lo frustren en todas  las áreas.

*      Que sean inflexibles y no contemplen problemas, cambios de prioridades, etc.

*      Que sean dichos por presión externa o para complacer a otras personas  y que el deportista no lo crea o se comprometa realmente.

*      No estar preparado verdaderamente para cumplir sus deseos como retrasar su crecimiento como atleta al buscar deseos por debajo de sus posibilidades.

*      Si tiene un entrenador que sus buenos deseos no coincidan con los que el  entrenador le plantea.

Conclusión

Es importante, como deportistas, cada fin de temporada pensar y tener buenos  deseos para el próximo año. A medida que se va comprometiendo con la práctica competitiva, estos buenos deseos cobran más importancia, y una mala elección puede afectar el rendimiento deportivo esperado.

Estos son la motivación y la guía para seguir, como también demuestra  las ganas de superarse de lo que ha hecho hasta este momento como el compromiso con el deporte.

Pero también hay que cuidar que estos buenos deseos sean positivos para uno mismo. Nos  ayuden a superarnos,  disfrutar del deporte  y  desarrollar nuestra capacidad. Si por el contrario convierten al deporte en una fuente constante de presión, es perjudicial para uno mismo o nos sacan las ganas de entrenar y competir, estas buenas intenciones son una gran trampa para uno como  para el desarrollo deportivo.

Lo fundamental de las buenas intenciones es que la mayoría se concreten o se superen a lo largo de la temporada, permitan al atleta ser cada vez mejor de acuerdo con las posibilidades de cada uno. Como también disfrutar de los entrenamientos y las competencias sin crear presión extra al atleta por buenas intenciones mal planteadas.

 Lic. Paula Man Reich

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